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Señor Dios, Padre nuestro, que permitiste que tus
siervos
Teodoro Illera y quince compañeros y compañeras,
entregados unos a la educación de adolescentes y
jóvenes
carentes de familia y de cultura, y practicando otros la
hospitalidad,
fueran testigos de la fe y dieran sus vidas sufriendo el
martirio,
te suplicamos nos concedas la gracia de vivir nuestra vida
cristiana
con alegría y entrega a los que nos necesiten.
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